Los exportadores están a la cabeza de los que resultan perjudicados 0, en otros términos, los menos beneficiados por un tipo de cambio estable, según Nicolás Litvinoff. No tienen manera de competir con monedas más devaluadas.

"Si bien no incluiría puntualmente en este grupo al campo, debemos advertir que a esa franja seguramente le convendría una devaluación", señala el experto consultado por LA GACETA.

Otros sectores que también podrían sacarle el jugo a los dólares si se moviera el tipo de cambio es el turismo y las áreas vinculadas con el combustible (aunque este último depende más de cuestiones regulatorias). "En la medida en que el dólar siga quieto y los precios internos sigan subiendo, con insumos cada vez más caros, no hay demasiado margen para aguantar con el sistema actual", indica.

Para exportar, puntualiza Litvinoff, hay que salir a competir con mercados donde la mano de obra es mucho más barata, así como los insumos que precisan para producir.

En este contexto, el Gobierno apunta sus críticas, por un lado, a las compañías que envían grandes remesas de dólares a sus casas matrices y, por otro, a los grandes compradores que adquieren unos 2 millones de dólares mensuales cada vez que pueden, el tope impuesto por la gestión kirchnerista. Pero también puso la lupa sobre la compra hormiga de divisas, a unos U$S 1.000 promedio por operación.